Cigarral del Pintor es una mansión típica toledana puesta a su disposición por los propietarios, para que su tiempo de descanso en Toledo, no rompa el encanto de su visita a esta mágica ciudad.
El trato personalizado es una característica de este pequeño hotel. Sus actuales propietarios, que comparten con los clientes la vivienda y son amantes de la ciudad de Toledo y sus alrededores, le podrán aconsejar sobre las visitas más interesantes, los itinerarios y horarios más adecuados, los restaurantes y bares recomendados, e incluso, si usted lo desea, le introducirán en el mágico mundo de las “leyendas toledanas”.
Durante su estancia en el Cigarral del Pintor, puede visitar la exposición permanente de pintura, compuesta en su totalidad por obras de su propietario actual Luis Calero, razón por la cuál esta casa, que es la suya, tomó esta denominación.
El hotel con encanto
“Cigarral” es el nombre que reciben las fincas típicas situadas en las afueras de Toledo, desde las que se disfruta de magníficas vistas de su casco antiguo.
Con sus bellos olivares, han formado parte del paisaje toledano desde el siglo XVI, periodo en el que se asentaron en esa zona los nobles y los más ilustres artesanos de la ciudad.
Posteriormente se ha venido considerando tradicionalmente los Cigarrales como las casas de campo de los privilegiados.
El Cigarral del Pintor es un pequeño hotel con encanto dotado de todas las comodidades modernas, pero donde se han cuidado con mimo la decoración y el mobiliario, para conservar el ambiente típico toledano.
Sus porches de piedra combinados con el ladrillo de era, su amplia terraza con balaustrada de madera, sus ventanas con forja toledana y las tinajas de vino entre centenarios olivos, le permitirán descansar tras su visita a Toledo o preparar la visita del día siguiente, en el mismo entorno en que lo vivieron los habitantes de esta maravillosa ciudad a través de los siglos.
Las Habitaciones
El hotel dispone de 6 habitaciones dobles con baño completo, TV en color, teléfono y minibar.
Todas ellas son exteriores, con magníficas vistas sobre los olivares que rodean la finca y tres de las mismas se abren sobre una amplia terraza particular.
Cada habitación está dedicada a un pintor célebre español. Para ello Ana María, su actual propietaria, ha cuidado con esmero la decoración, incluyendo detalles de artesanía propia, así como el mobiliario, procedente de anticuarios y herencias familiares, que coinciden con el estilo y la época de cada artista.
Nuestros Salones
Un gran salón de casi cien metros cuadrados, con amplios ventanales, chimenea y bodega, garantizan una cálida estancia durante los fríos invernales e invitan a charlar, leer, ver la televisión o jugar una animada partida.
Este amplio salón se transforma diariamente en un acogedor comedor donde se sirven los desayunos de tipo "buffet", y comidas y cenas previo encargo.
También es posible adaptarlo como sala de conferencias y reuniones (disponibilidad de micrófonos, altavoces, pantalla, etc.), con capacidad para 50 personas.
Exteriores
Durante la primavera y el verano, la terraza cubierta, los porches o la zona de la piscina con su barbacoa, permiten disfrutar de la naturaleza a pleno pulmón, mientras se degustan unas
chuletas a la parrilla o se disfruta de un refrescante chapuzón.
Para los más tranquilos, el aperitivo sobre los 1.000 m2 de césped, puede ser otra alternativa atrayente.
Para completar su forma física el hotel dispone de un pequeño gimnasio con sala de musculación, baño turco y rayos U.V.A.; o si lo prefiere puede optar por un paseo a pie o en bicicleta por la finca o sus alrededores, gozando de los aromas a tomillo, romero o lavanda que impregnan el espacio con su vegetación autóctona.
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